viernes, 22 de septiembre de 2017

LA EDUCACIÓN EMOCIONAL


Me parece muy positivo el interés creciente por el mundo de los sentimientos porque, solo favoreciendo una relación consciente y ajustada con ellos, es posible la integración de la persona. Por el contrario, lejos de ellos–encerrados en el hemisferio izquierdo-, nos encontramos a distancia de nosotros mismos y de la vida, y confundidos con ellos –reducidos al hemisferio derecho-, caemos en la inconsciencia, el autoengaño y el sufrimiento crónico e inútil.
En el primer caso, somos víctimas de la rigidez; en el segundo, del caos. Y como bien explica el psiquiatra y neurocientífico Daniel Siegel, la armonía psicológica discurre como “un río de integración entre las orillas del caos y de la rigidez
Afortunadamente, la “educación emocional” va adquiriendo un relieve cada vez mayor en los distintos actores que trabajan en el mundo de la educación. Empieza a ser un lugar común afirmar que el cuidado exclusivo o preponderante de la llamada “inteligencia operativa” no garantiza la salud psicológica de la persona. Es necesaria una atención expresa y operativa al mundo de los sentimientos y emociones si queremos que niños y jóvenes crezcan en unificación psicológica: serenidad, autonomía, benevolencia, alegría, amor, solidaridad…
En estas entregas, intentaré plantear un “marco” de referencias que permitan clarificar el lugar de los sentimientos en el conjunto de nuestra persona, y orientarnos en nuestro hacer con ellos.

Sensación, sentimiento, emoción

Para empezar, una constatación elemental:estamos sintiendo constantemente…, aunque no nos enteremos, no seamos capaces de nombrar lo que sentimos, o nos hallemos “encerrados” en los vericuetos de nuestra mente. Incluso totalmente alejados de ellas, lo cierto es que somos seres habitados de sensaciones incesantes; y no puede ser de otro modo, porque vivir es sentir.
Entendemos por sensación todo mensaje corporal: desde el contacto de los pies con el suelo hasta la percepción de la temperatura que hace en este momento en nuestra habitación; desde el calor de las manos que se entrecruzan hasta el dolor de muelas que no logramos calmar. Somos, permanentemente, un mar de sensaciones inagotables. Pero solemos vivirnos tan distantes de ellas, sobre todo de las más tenues y profundas, que no es extraño que, ante la pregunta: ¿qué estás sintiendo?, muchas personas no sepan qué responder.
Algunas de esas sensaciones corporales conllevan una alteración anímica, afectan a nuestro estado de ánimo, es decir, tienen un contenido psicológico: son los sentimientos. Por lo que, aunque todo sentimiento es una sensación –un mensaje corporal-, no toda sensación es sentimiento.
Cuando, finalmente, algunos sentimientos aparecen “cargados” con una intensidad especial, hablamos de emociones. La emoción denota un “plus” añadido, que toma a toda la persona, y que solo puede evacuarse a través del propio cuerpo –no olvidemos que la emoción es también una sensación corporal-, en forma de llanto, grito, golpe, movimiento… Por eso, una vez evacuada, lo que queda es el sentimiento de base.


ENRIQUE MARTINEZ LOZANO, psicoterapeuta

jueves, 21 de septiembre de 2017

LA CRUZ

Iglesia de San Félix, Candás
  
A medida que avanzamos en la edad se  va acercando a nosotros la subida a Jerusalén y vamos viendo el final doloroso que nos va a llegar. Comienzan los fallecimientos de amigos muy queridos, enfermedades, soledad… y pedimos a Jesús que pase de nosotros la cruz.
Pero Él nos dice: "No sabéis lo que pedís". Porque seguir a Jesús no es un camino de grandeza y poder, sino de sacrificio y cruz.
Pero es verdad que todos sentimos como  los apóstoles, queremos que pase de nosotros la cruz. Por eso en estos momentos pedimos a Dios y a nuestra madre que nos ayude a sobrellevar lo que nos venga. Él no quiere nuestro dolor pero sí nuestra aceptación de la realidad que vivimos.
Jesús enséñanos a saber llevar la cruz
Un abrazo

Huellas

miércoles, 20 de septiembre de 2017

AMABILIDAD


Creo que la amabilidad es un valor que debería ser potenciado en todos los ámbitos de la sociedad, para que la convivencia se hiciera más pacífica, tolerante y respetuosa entre todas las personas.
Sería muy positivo intentar vivir la amabilidad tanto en un nivel personal como social, en el hogar, en el trabajo, en el colegio, en la calle, en el mercado o en la política.
La amabilidad, de la mano de la cortesía, nos descentra de nuestro yo egoísta y nos abre a nuevas realidades, buscando unas relaciones más fraternas, positivas y humanas. Va unida también al civismo y a la educación, por lo que es todo lo contrario a la violencia, el enfrentamiento, la división y la exclusión.
La Fundación Humanismo y Ciencia ha puesto en marcha ya dos campañas tituladas: «Hoy, sé amable. Hoy, serás más feliz». Y como parte de esas campañas, propusieron un «Decálogo de la amabilidad», que hoy deseo compartir en esta página: 

1. Trata de reconocer y respetar los derechos y los méritos de los demás, y de aceptar sus formas de pensar, aunque sean distintas de las tuyas.
2. Trata a los demás con el mismo respeto y cariño con el que te gustaría que te tratasen a ti.
3. Procura ser complaciente con los que te rodean cuando te piden un favor o solicitan tu ayuda.
4. Utiliza palabras como “gracias”, “perdón”, “por favor”, que te facilitarán y harán más agradable tu relación con los demás. Intenta ver en cada persona lo mejor de ella; seguro que lo encontrarás y te sorprenderá.
5. Acostúmbrate a expresar tus mejores sentimientos, no los reprimas.
6. Trata a los demás con toda la naturalidad, la alegría y el afecto que espontáneamente salgan de ti.
7. Acostúmbrate a sonreír, muéstrate solidario, optimista y colaborador con las personas con las que convives.
8. Piensa que si todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos, todos seremos mucho más felices.
9. Trata de analizarte y observa si, cuando eres amable o afectuoso con los demás, te sientes más a gusto contigo mismo.
10. Comprueba cuántas horas al día estás de buen humor, si son muchas, alégrate porque estás construyendo un mundo más amable».


Miguel Ángel Mesa Bouzas

martes, 19 de septiembre de 2017

FRENTE AL ODIO LA BONDAD


Reproducimos solo dos párrafos de un artículo de Jose Mª Castilla que nos ha hecho pensar:

Basta asomarse a las redes sociales, para quedarse impresionado por el odio que se palpa en los más diversos ambientes de la sociedad española. No sé si en otros países ocurre lo mismo. En todo caso, es un hecho que, sobre todo cuando hablamos desde el anonimato y la impunidad de un seudónimo, cosa que pueden hacer tranquilamente quienes ponen comentarios o dan opiniones en los muchos caminos y vericuetos que tenemos en Internet, se sienten enteramente libres para decir lo que sienten y expresarlo como lo sienten.
….
Solo la bondad, el respeto, la tolerancia y el amor pueden sacarnos del fangal del odio en que, una vez más, nos hemos metido. Y si es cierto que todos nos hemos pringado en este fango del odio y los resentimientos que no arrancamos de nuestra intimidad, igualmente es verdad que solo con rituales y ceremonias -como sería pretender arreglar esto con banderas y actos patrioteros- nuestro país y nuestro mundo no se arregla y se hace más justo, si nosotros los ciudadanos, cada cual desde su propia vida, su casa y su familia, no toma en serio la bondad, el respeto y la tolerancia de todos con todos.
En la oración de este día puede servirnos de meditación. Si quieres leer el artículo entero pincha aquí


domingo, 17 de septiembre de 2017

PERDONAR SIEMPRE


MATEO 18, 21-35
21 Entonces se adelantó Pedro y le preguntó:
- Señor, y si mi hermano me sigue ofendiendo, ¿cuántas veces lo tendré que perdonar?, ¿siete veces?
22 Jesús le contestó:
- Siete veces, no; setenta veces siete. 23 Por esto el reinado de Dios se parece a un rey que quiso saldar cuentas con sus empleados.
24 Para empezar, le presentaron a uno que le debía muchos millones. 25 Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, con su mujer, sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara con eso.26 El empleado se echó a sus pies suplicándole: "Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo".
27 El señor, conmovido, dejó marcharse a aquel empleado, perdonándole la deuda. 28 Pero, al salir, el empleado encontró a un compañero suyo que le debía algún dinero, lo agarró por el cuello y le decía apretando: "Págame lo que me debes".
29 El compañero se echó a sus pies suplicándole: "Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré". 30 Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
31 Al ver aquello sus compañeros, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor lo sucedido. 32 Entonces el señor llamó al empleado y le dijo:
- ¡Miserable! Cuando me suplicaste te perdoné toda aquella deuda. 33 ¿No era tu deber tener también compasión de tu compañero como yo la tuve de ti?
34 Y su señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda.
35 Pues lo mismo os tratará mi Padre del cielo si no perdonáis de corazón, cada uno a su hermano.

Este evangelio lo entendemos. Sabemos que en el Reino de Dios y en un mundo hecho a imagen de Dios el perdón es el ingrediente que hace que todo funcione de verdad y que todo sea hermoso. En un triple aspecto.

Uno, hay que aprender a perdonar. Otros nos han podido hacer daño, pero si somos discípulos de Jesús, sabemos que por encima de todo está el tener la valentía de perdonar. ¡Te perdono! Tengamos la valentía de aceptar el perdón.

Dos, hay que saber pedir perdón. Tenemos que ser conscientes de que fallamos muchas veces y por tanto hemos de tener la humildad de saber pedir perdón. ¿Me perdonas? Si es así, has ganado un hermano.

Tres, tenemos que aceptar que podemos no ser perdonados, porque de quien pedimos el perdón no está en actitud de perdonar. Tenemos que saber que cada persona sigue su propio proceso y que  la actitud de perdonar se aprende. Pero no somos quienes para exigir que el otro nos perdone. Ya llegará el momento. Confía.

Con estas actitudes seguimos el camino de Jesús, somos cristianos, somos de equipos y ponemos por encima de todo el amor, a través del perdón. Feliz domingo.


En el siguiente video nos enseñan a cercarnos a las personas no desde el juicio sino desde la compasión que nos lleva al perdón y al amor.

sábado, 16 de septiembre de 2017

EL PEREGRINO


¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Luis Cernuda